Comunicado: A la empresa Sensunapán y a la opinión pública

 

Las organizaciones indígenas y sociales que defendemos el Río Sensunapán, ante las declaraciones hechas mediante campo pagado por la empresa Sensunapán S.A. de C.V. el pasado 3 de julio, con respecto a la octava represa Nahuizalco II, expresamos lo siguiente:

En primer lugar, dejamos claro que rechazamos el proyecto de la octava represa en el Río Sensunapán y que nos mantendremos firmes en la defensa de nuestro patrimonio natural, cultural material e inmaterial. El proyecto presentado al Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (MARN), disfrazado como “nuevo” es el mismo derrotado por nosotros en 2014 cuando el MARN negó el permiso ambiental por las graves consecuencias que ocasionaría a la naturaleza y a nuestras comunidades. En segundo lugar, insistimos en que la consulta pública realizada durante la pandemia de la Covid-19, vulneró lo establecido en el Art. 9 de la Ley de Medio Ambiente sobre el derecho de la población a ser informada sobre la gestión ambiental; así como el art. 32 de la Ley de Cultura en cuanto a la participación de los pueblos indígenas en decisiones de este tipo; también el art. 24 de la Ordenanza Municipal de Nahuizalco sobre Derechos de Pueblos Indígenas; además, la resolución 1-2020 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que explícitamente recomienda a los Estados que debido a la pandemia deben abstenerse de realizar consultas sobre proyectos como el que se pretende desarrollar en el Río Sensunapán. Aunado a ello, y como una expresión legítima de rechazo, el día 1 de julio, presentamos al MARN miles de cartas de oposición a dicha iniciativa.

En tal sentido, es oportuno denunciar los impactos negativos que tendría la octava represa en el Río Sensunapán y desmentir afirmaciones de la empresa que señalan supuestos beneficios para las comunidades:

  1. El Río Sensunapán es un Sitio Sagrado para nuestras comunidades y es el sustento de una biodiversidad con la que hemos coexistido en el transcurso de miles de años. Además, en su ruta y sus orillas, hemos identificado al menos 11 espacios con vocación ceremonial e histórica, entre naturales y construidos, y varios de estos serían directamente impactados negativamente pues se ubican en el tramo que involucra el proyecto.

 

  1. La empresa se ha apropiado del patrimonio intangible. El nombre Sensunapán proviene del Nahuat: “Sensun-at-apan” que significa “Río de las muchas aguas” o “Río grande”. Es decir, el nombre Sensunapán es parte delpatrimonio cultural no tangible, conocido como oral o inmaterial. Pero la empresa al haberlo registrado legalmente para su beneficio particular y mercantil ha llegado a apropiarse no sólo de los bienes naturales y culturales materiales, sino incluso hasta del nombre que pertenece a la colectividad social de los pueblos indígenas de Sonsonate.

 

  1. Habrá menos agua para las comunidades. De acuerdo al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) la utilización de los “recursos hídricos” va encaminada a un fin industrial, vulnerando el derecho a un medio ambiente sano, contemplado en el Art. 117 de nuestra Constitución. El EIA expresa que “el proyecto contribuye de forma activa al país y sobre todo a las comunidades ubicadas directamente en la zona de influencia” pero tomando en cuenta que habrá prácticamente 4 km de río que quedaran secos y desde un análisis integral, del río hacen variados usos un aproximado de 30 mil habitantes de la zona. Entiéndase “variados usos” como pesca, lavado de ropa, el baño, la recreación y en este caso hasta un uso ceremonial desde la cosmovisión de pueblos indígenas. Todo esto está estipulado desde 2010 a nivel de Naciones Unidas como parte del derecho humano al agua. Incluso valdría la pena considerar que se pone en riesgo la calidad del agua ya que cuando ésta sea regresada a su cauce, posiblemente sus nutrientes queden adheridos a la superficie interna de las tuberías y canaletas en las que se encausaría con tal de explotarla para generar energía.

 

  1. Calidad de aire en riesgo y afectación de vegetación considerada patrimonio cultural. La empresa dice que únicamente 85 árboles serían talados. La zona donde se instalaría la infraestructura de 2 km es una zona aún con abundante vegetación, es como una reserva dentro de nuestra comunidad, por lo que consideramos que el proyecto también pone en riesgo la calidad del aire de la población del cantón Sisimitepet. El EIA desconoce que en el tramo del río que sería intervenido, se produce el tule, una variedad bejucos y plantas medicinales que por generaciones hemos aprovechado como indígenas al producirse de manera natural en las orillas del río Sensunapán. Esto pone en riesgo las prácticas milenarias y patrimonio cultural pues, por ejemplo, el tule y esos bejucos son materia prima para diseñar artesanías naturales.

 

  1. Otros impactos en la biodiversidad. El EIA no toma en cuenta, por ejemplo, el impacto en la cueva La Periquera, dormitorio de “pericones tipo loros” y que se inundaría debido al “estanque” provocado por el dique de la obra. También revela que se instalaría una infraestructura de más de 2 km, pero no aclara que se tendría un aproximado de 4 km de río prácticamente seco y que esto afectaría a la vida acuática y al resto de especies aéreas y terrestres (que son muchas, no como asegura el EIA) que habitan en y/o dependen del río.

 

  1. Ni energía limpia y millonarias ganancias para la empresa. Según la Asociación Internacional de Energía, el impacto climático de las instalaciones hidroeléctricas es severo en algunos casos, al causar emisiones de gases de efecto invernadero como el CO2 o el metano. Por eso el MARN debería de realizar una auditoría integral de las 7 represas hidroeléctricas que ya funcionan en la cuenca del Río Sensunapán. El cambio climático provocado por esas emisiones a nivel mundial está causando graves consecuencias en la vida y los bienes de las personas en más alta vulnerabilidad y ese es el caso de la población de nuestras comunidades (Pushtan, Sisimitepet, Loma del Muerto y Paso Hondo). La empresa Sensunapán se llevaría ganancias totales valoradas en millones de dólares al año tomando en cuenta que pretende generar 12 millones de kwh al año con el cuestionado proyecto y haciendo referencia a que el precio de kwh para el consumidor final en la zona de Sonsonate asciende a 91 centavos de dólar de acuerdo a la tarifica vigente desde enero de 2020 según la SIGET.

 

  1. Los empleos ofrecidos son una burla a nuestra dignidad. Las millonarias ganancias que obtendría la empresa hacen ver como limosnas los 150 empleos temporales que ofrece, los ínfimos gastos sociales que esta hace en nuestras comunidades y que por nada compensa los miles de años de historia e identidad que pone en riesgo este proyecto hidroeléctrico. Venir la empresa a querer buscar simpatías con el argumento de la generación de empleos temporales, es querer jugar con la necesidad y dignidad de las personas; este argumento es siempre utilizado por los inversores, tal cual lo usaba la minera Pacific Rim para justificar su proyecto; sin embargo, los empleos que ofrecen son profundamente precarios, con bajísimos salarios y sin seguridad social: vigilantes de la obra, albañiles que realizan trabajos con poca seguridad e higiene laboral; mujeres que venden alimentos para los trabajadores de las obras de construcción; esos son los empleos que ofrecen. Todos son trabajos informales, temporales, de cortísimo plazo, que no dejan ningún beneficio a las comunidades; al contrario, dejarán más daños a la naturaleza, al patrimonio cultural y a la vida de las comunidades indígenas.

 

  1. Seguiremos firmes en nuestra lucha por la defensa del territorio y vigilantes de las acciones y decisiones que las autoridades gubernamentales tomen al respecto.

 

Como pueblos indígenas y organizaciones sociales, nuestra posición siempre será en favor de la vida. Necesitamos paz; pero nos ofrecen muerte y destrucción.

¡NO MÁS PROYECTOS DE MUERTE!

¡NO MÁS REPRESAS EN EL SENSUNAPAN!

#LaOctavaNoVa

 

 

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